Por Alejandro Govea Torres

El reconteo de votos en el municipio de Victoria sólo alargará la agonía de un proyecto fallido, ya que la voluntad de la mayoría de ciudadanas y ciudadanos que acudieron el pasado domingo a las urnas es a favor del cambio para dejar atrás un gobierno que no pudo ofrecer servicios públicos eficaces y eficientes, sin dejar de mencionar que fue nula su capacidad para atraer empresas para generar los empleos necesarios, entre otras deficiencias.
Y todavía ayer el coordinador de campaña de Eduardo Gattás Báez, Jorge Bello Méndez trató de impresionar al señalar que: “venimos a defender el triunfo, no a revertir el resultado”, cuando la mayoría de la ciudadanía victorense se ha quejado del desabasto de agua, sobre todo del tandeo que realiza la Comisión Municipal de Agua (Comapa) que no logra satisfacer la demanda del vital líquido en esta época de intenso calor.
Incluso, en el reconteo le puede ir peor a Gattás Báez porque se puede incrementar el número de votos a favor Óscar Almaraz Smer, debido a que se revisarán con mayor detenimiento las boletas electorales porque los funcionarios de las casillas fueron muy estrictos al anular 4 mil 507 votos, cuyas boletas no fueron marcadas adecuadamente por ciudadanas y ciudadanos.
Si en la actualidad hay una diferencia de sólo 205 votos a favor de Almaraz Smer, con el reconteo podría aumentar si las revisiones no son tan estrictas, como ha sucedido en otras ocasiones que se ha llegado a contabilizar voto por voto para no dejar dudas de quién ganó la elección.
La presidenta del Consejo Municipal Electoral de Victoria, Sanjuana Olinda Medellín Lezama, anunció que se volverán a contar las boletas de los 432 paquetes electorales de la contienda del pasado domingo 2 de junio en el municipio de Victoria, incluso dijo que: “contaremos una vez más casilla por casilla, voto por voto para no dejar ninguna duda de quién fue el triunfador”.
Medellín Lezama calcula que el reconteo de los votos emitidos en la contienda electoral por la presidencia municipal de Victoria concluirá el próximo viernes, cuyo ejercicio es la regla de oro de la transparencia.
Se espera que una vez que concluya el reconteo en el municipio de Victoria, Gattás Báez y su equipo de asesores acepten la derrota que tuvieron en la elección del pasado 2 de junio, puesto que se puede dar el caso que recurran a otras argucias legales para alargar la agonía de un proyecto fallido.
Por otra parte, pero sin dejar el tema del reconteo de votos, resulta que Morena se avorazó porque aparecieron mil 880 casillas en donde ni siquiera con sus aliados se repartió el número de sufragios, mucho menos con sus adversarios del PAN, PRI y MC, que se quedaron en cero.
Dicho fenómeno es conocido como “casilla zapato”, ya que la totalidad o casi la totalidad de los votos emitidos favorecen a un solo candidato o partido, por lo que resulta totalmente inverosímil.
Los partidos de oposición han documentado 125 “casillas zapato”, en donde el PAN, PRI, PRD, MC, incluso del PT y PVEM obtuvieron cero votos, debido a que Morena acaparó el 100% de los sufragios.
La mayoría de las “casillas zapato” se ubicaron en estados con una fuerte presencia del crimen organizado, como es el caso de Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Baja California, Michoacán, entre otros.
El maestro Fernando Ojesto Martínez Manzur, catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, dijo que el término “casilla zapato” se utiliza porque estas casillas parecen estar hechas de los intereses de un partido político o de una organización, casi siempre identificada con el crimen organizado.
“La casilla zapato es una conducta atípica en una elección porque sólo un partido obtiene el 100% de los votos emitidos”, expresó el maestro Martínez Manzur, quien consideró necesario realizar una investigación exhaustiva acerca de las mil 880 casillas que se encuentran en esta situación.
Y más cuando la oposición ha mostrado pruebas de que el crimen organizado influyó en el resultado de la elección presidencial de México, por lo que se avocara a concretar la impugnación ante las autoridades del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que preside la magistrada Mónica Aralí Soto Fregoso.
En otro tema, vaya el escándalo que ha generado el dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores del INFONAVIT, Rafael Riva Palacio Pontones, quien ayudado por un grupo de seguidores quitó a tirones una bandera con los colores que identifica a la comunidad gay.
Riva Palacios Pontones argumentó que la sede del INFONAVIT en la Ciudad de México es un edificio de una institución gubernamental, en donde sólo se debe colocar la bandera nacional y no otra por muy conocida que sea, por respeto al resto de la sociedad mexicana.
En contraste, el director general del INFONAVIT, Carlos Martínez Velázquez puso el grito en el cielo porque se bajo la bandera gay a tirones, incluso convocó a una conferencia de prensa para decir que había sido “testigo de un acto de barbarie, odio, homofobia y discriminación”.
Incluso, advirtió que pondría una denuncia formal porque no se puede dejar pasar un acto similar, sobre todo cuando él mismo ha encabezado la lucha para reconocer los derechos de la comunidad gay en nuestro país.
La pregunta es: ¿quién de los dos tiene la razón?, no hay duda de que la sociedad mexicana ha cambiado poco a poco y ahora admite que la comunidad gay luche en defensa de sus derechos, pero qué pasa con los derechos del resto de los ciudadanos que no quieren saber nada de homosexuales y lesbianas.
Y sobre todo ahora que existe “un fuerte bombardeo” en programas de televisión y en películas en donde dos personas del mismo sexo se besan y tienen relaciones, como si quisieran que una relación homosexual se vea como una entre un hombre y una mujer.
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