Por Juan Sánchez-Mendoza

 

La propagación del coronavirus, en Tamaulipas, es un asunto que compete no sólo a la Federación y al Gobierno estatal, sino también a los alcaldes.

Pero en su mayoría los munícipes, irresponsablemente, han dejado en manos de la Secretaría de Salud (doméstica) este problema.

¿Por comodidad, negligencia o incapacidad?

¡Vaya Usted a saber!

Lo cierto es que, ante el aumento de contagios, el Comité Estatal para la Seguridad en Salud, determinó extender la emergencia sanitaria hasta el 31 de agosto (ya está publicado en el Periódico Oficial del Estado), para no correr riesgos de infectados al por mayor.

A la fecha acá en la entidad se registran 818 defunciones y 12 mil 857 casos positivos.

La mayoría en Reynosa (2,909), Matamoros (2,445), Tampico (1,890), Nuevo Laredo (1,202), Ciudad Madero (1,191), Victoria (1,033) y Altamira (765), donde sus alcaldes están más ocupados en los asuntos sucesorios que en atender, como es su obligación, las medidas ordenadas para evitar mediante campañas informativas o disuasivas las conglomeraciones, a fin de proteger al pueblo.

Bien lo saben la secretaria de Salud, Gloria de Jesús Molina Gamboa; y el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

De ahí su exhorto a trabajar unidos, sin importar filiaciones ni colores.

Sin embargo allá en Matamoros y Ciudad Madero, los alcaldes Mario Alberto López Hernández y Adrián Oseguera Kernion –respectivamente–, desatienden este llamado; y abiertamente auto promueven sus proyectos reeleccionistas, mientras la propagación del coronavirus se multiplica cotidianamente porque ambos han descuidado las recomendaciones para alentar el confinamiento social.

Y las preguntas son, en cuanto a sus ambiciones inmediatas:

¿Qué capital político tienen, fuera de ser alcaldes por el descontento ciudadano hacia los partidos antagónicos a Morena?

¿Cuánto le cuesta a los ayuntamientos su presencia mediática y cuál es la fuente de esos recursos?

¿José Ramón Gómez Leal, Américo Villarreal Guerra, Héctor Martín Garza González y Rodolfo González Valderrama se la juegan con ellos?

Lo mismo ocurre en Victoria y Tampico, donde Xicoténcatl González Uresti y Jesús Nader Nasrallah creen tener tablas para repetir en el cargo, desoyendo las recomendaciones de combatir la pandemia.

En cuanto a la alcaldesa de Reynosa, Maki Esther Ortiz Domínguez, sabemos que insiste en buscar la candidatura a la presidencia municipal para su hijo Carlos Peña Ortiz. ¿Por el PAN, MORENA, PRI…?

¡Ah!, pero eso sí, culpa a las autoridades federales y estatales porque Reynosa es, ahora, el centro neurálgico del Covid-19.

Lo cierto es que aparte de su junior (Carlos Peña Ortiz) hay un mar de aspirantes a la alcaldía que poco importan y nada aportan al municipio.

Y del edil Óscar Enrique Rivas Cuéllar, se observa que desatiende su función por creer que tiene posibilidades de jugar en el 2021 por una curul federal; y en el 2022 por la gubernatura.

Lo cierto, es que todos son negligentes para atender la pandemia.

Y en su pecado llevarían la penitencia.