Por: Felipe Martínez Chávez.

 

Don Alejandro Rojas Díaz Durán, arroz de muchos moles para unos y “perro pantorrillero” para otros, no desaprovecha coyunturas para dar rienda suelta a su exhibicionismo.

Quiere ser candidato a Gobernador de Tamaulipas alegando “derecho de sangre” (ius sanguinis), un argumento que en 1991 le dio resultado a Porfirio Muñoz Lego y Lazo de la Vega, para jugar por la gubernatura de Guanajuato.

Por lo que investigamos, Alejando es todo un pájaro de cuenta ¿en qué trabaja el muchacho?. Dicen que vive de sus rentas.

A finales del 2020 la prensa nacional se ocupó de Alex y sus propiedades millonarias, autos de lujo y centaveo por permitir la prostitución en la delegación Cuahtémoc, cuando fue funcionario con su amigo Ricardo Monreal.

Llegó a Tamaulipas hace alrededor de tres años, espejitos en mano, pensando que venía a engañar indios. Encontró a algunos que le pagaron hospedaje, dieron de comer y ahora le dicen al oído que será Gobernador.

No hay muchos datos de él, solo que nació en el entonces Distrito Federal y es hijo de Alejandro Díaz Muñoz y María de los Angeles Alvarez González (¿entendimos bien sus apellidos?).

Casado con Cecilia Díez de Bonilla Aguilar (al parecer oriunda de Guanajuato), a nombre de quien tiene millonarias propiedades en la gran capital, ubicadas en su mayor parte en Villas de San Francisco, alcaldía de Coyoacán.

Las versiones periodísticas lo hacen dueño de cinco inmuebles, algunos a nombre de su esposa, por alrededor de 16 millones de pesillos.

Las publicaciones mencionan seis autos de lujo de la familia, entre ellos un Mercedes Benz GLA modelo 2017, todos con placas del Estado de Morelos ¿evadir impuestos? ( http://2egundopiso.com/amasa-rojas-diaz-duran-fortuna-en-propiedades-autos-y-lujos/ )

A comienzos del gobierno de López Obrador, Alejo se interesaba por Veracruz, decía ser originario de ahí “por derecho de sangre”. Quería la delegación de Programas Sociales. No se la dieron.

No entendemos qué significa pero las voces dicen que “le falta un tornillo”. De pronto se interesó por Tamaulipas. Prometió que sería diputado pero no “salió” en la lista de pluris.

Pareciera que es utilizado desde la gran capital como “perro de cadena” en determinados “jalecitos”.

Quiso ser dirigente nacional de Morena y armó camorra, acusó y pataleó hasta que formó lo que llama ala  democrática, que propuso candidatos a las alcaldías, sin éxito.

Los dirigentes lo toman como el show folclórico del partido, para no dormirse. Sin sus ocurrencias el ambiente sería muy aburrido. Lo malo es que lo financian en sus burradas.

Se dice titulado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Ibero, en 2014, algo que deja muchas dudas pues nació el 8 de octubre de 1957.

Tiene fama de mitómano. En Tamaulipas ya se le conoce por sus grandes mentiras, más las que vienen. Lanzó su manifiesto con el plan de gobierno. Unificará a los paisanos por grupos de whatsapp.

Al comenzar su perorata por Reynosa, dijo que su abuelo fue petrolero de Madero y por eso reclama el derecho de sangre como tamaholipeco.

Quiere seguir la misma ruta de Porfirio cuando lo consiguió en Guanajuato, se lo concedieron desde Los Pinos, pero “trabajó” en contra del priísta Ramón Aguirre Velázquez. Ganó el botudo Fox.

Si nos vamos al escenario de comienzos del 2022, vislumbramos que Morena no le concederá la candidatura. Entonces  tratará de irse por la libre, pero los tiempos habrán transcurrido.

Como todo borracho, Alex tampoco traga lumbre. Así lo demostró cuando le cortaron las alas en sus aspiraciones por la jerarquía morenista. Se disciplinó y dijo que nunca dejaría el partido.

Hay que recordarle que, cuando Porfis fue candidato del PRD, el Concejo Estatal Electoral (y Tribunal Electoral) le concedieron el registro por instrucciones de la capital. Pensaban que le quitaría votos a Fox, pero en lugar de eso, se alió con él.

En Tamaulipas está muy claro eso del ius sanguinis y los requisitos para ser Gobernador. La constitución habla de algo que pudo haber seguido el señor Rojas desde el momento en que se enamoró de Tamaulipas: Son tamaulipecos, los hijos de padres tamaulipecos nacidos fuera del territorio del Estado y que al llegar a la mayor edad, manifiesten al Congreso local su deseo de tener la condición de tamaulipecos.

Si su abuelo es el que nació en Madero, hay dudas sobre la condición de paisano, además de que ha sido asambleísta en el ex DF por tres ocasiones, diputado federal y otras yerbas allá en el centro.

Durante las campañas estuvo por San Luis Potosí armando camorra. Ahí tiene su credencial de elector.

El seis de junio a las 13:16 horas, escribió en su cuenta de Twitter: “Voté en San Luis Potosí en el parque Tangamanga, el segundo parque más grande de México. Voté en paz por la paz, la libertad, la democracia, la pluralidad, y la gobernanza de la República”.

Seguramente usted, querido lector, como yo, se preguntará ¿y este pela´o qué anda haciendo por Tamaulipas? Aquí ya estamos completos.

Ah, dentro de sus “cualidades”, nos faltó mencionar que es doctorado Honoris Causa que le entregó la universidad de Francisco Chavira. Una fichita.

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