Por Juan Sánchez-Mendoza

Los desacuerdos de nueve mandatarios estatales con el presidente Andrés Manuel López Obrador quizá no se reflejen en la reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) –a desarrollarse en San Luis Potosí el miércoles venidero–, pues el propio jefe del Ejecutivo Federal ofrece una actitud conciliadora al decir que: “No se pueden crear expectativas de pleito (entre ambas partes), porque hay colaboración; (y) va haber desencanto de que no haya confrontación…”

Eso lleva a suponer que a los integrantes de la ‘Alianza Federalista’ se les consentirá (como grupo) presentar propuestas en materia de seguridad, salud, educación y coordinación fiscal, pues han condicionado su participación exigiendo que éstas se agenden en la orden del día.

De ser así, seguramente insistirán en que Hugo López-Gatell Ramírez cause baja como subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, ya que, según ellos, ‘ha fallado en la contención del Covid-19’. Hasta el grado de que México ocupa el tercer lugar en mortandad y el quinto en contagios, acorde a estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aun cuando el presidente de la CONAGO rechace secundar su petición.

También demandan convocar a una Convención Nacional Hacendaria para revisar el Pacto Fiscal, a fin de adecuarlo a la época, pues el actual ya resulta anacrónico.

Sin embargo, más allá de estos desacuerdos aparece el reparto de los recursos públicos, en vísperas de que se remita a la Cámara de Diputados el paquete económico para el 2021.

Ciertamente los mandatarios estatales insisten renovar el Pacto Fiscal, ya obsoleto; pero eso llevaría mucho tiempo –entre proyectos, discusiones, enmiendas y acuerdos–, por lo que pugnarían en este momento, dadas las circunstancias, negociar más beneficios para sus arcas en las iniciativas de la Ley de Ingresos y el Proyecto de Egresos –que enviaría el jefe del Poder Ejecutivo federal a la Cámara de Diputados el 6 de septiembre próximo–, a fin de cubrir débitos o sanear sus administraciones.

Más cuando el Presidente ha advertido que el nuevo presupuesto será prioritario para mejorar la situación económica y social del pueblo, a fin de apoyar las pensiones, becas y al sector salud.

A los mandatarios aglutinados en la ‘Alianza Federalista’ como al grupo de gobernadores de Acción Nacional (GOAN) les parece incorrecta la política que el Presidente ha asumido desde que inició su administración, y por eso su amenaza de no acudir a la reunión de la CONAGO, si éste no les da trato exclusivo, como grupos.

¿Entonces dónde queda la representación nacional de gobernadores, que es la CONAGO?

Hay que recordar que en el país hay 12 priistas, nueve panistas, 6 son de MORENA, dos del PRD, uno independiente, otro del PES y uno más de MC.

Así que al reclamar exclusividad para negociar con López Obrador, nada está escrito.

Hasta el momento los mandatarios en desacuerdo con López Obrador desacreditan su actuación en varios rubros:

1) El Sistema de Salud, pues la pandemia del coronavirus nos golpea, como nunca;

2) La reducción y recorte de partidas presupuestales a municipios, que argumentan los alcaldes, pero sin ofrecer pruebas contundentes;

3) Una errónea aplicación de becas, pues mientras a los ‘ninis’ se les otorgan sin estudiar ni trabajar, hay paterfamilias que con sacrificio familiar tienen a sus hijos en colegios privados; y

4) Las elevadas tarifas por uso de energía eléctrica, entre otros males.

Pero volviendo al tema del encuentro entre gobernadores y el Presidente en San Luis Potosí, le advierto que los mandatarios que asistan de una u otra forma medirán, al menos ahí, fuerzas con el Presidente.

Sobre todo ahora que les toca negociar el nuevo presupuesto.

Entonces, ¿dónde quedaría su intención reformatoria del Pacto Fiscal?

Por cierto, a la reunión acudirán los 27 integrantes del gabinete legal y ampliado, como parte de la estrategia para blindar al jefe del Ejecutivo federal.