Por Juan Sánchez-Mendoza

 

La separación de Fernando Campos Martínez del Instituto Tamaulipeco de Capacitación para el Empleo (ITACE), donde fungía como director general, despierta suspicacias porque si alguien le inyectó vida al organismo fue él; y él también lo hizo trascender en estadios nacionales e internacionales en apenas un trienio con proyectos tecnológicos, deportivos y culturales.

A su paso por esa institución, Fernando la dignificó, hasta el grado de, hoy, ser, una escuela disciplinada, organizada y aportante de proyectos en varias disciplinas, que le han merecido el estatus de ser ejemplo nacional.

Ya no es el ITACE –como antaño se apreciaba– el refugio de jóvenes desorientados que había que conducir para que aprendieran un oficio, sino un centro educativo comprometido, con valores, calidad, profesionalismo y garante de generaciones emprendedoras pese a su nivel socio económico.

En sus cuatro planteles –Victoria, Altamira, Matamoros y Reynosa–, la imagen institucional creció tanto con los proyectos exhibidos en varios certámenes que le valieron reconocimientos múltiples.

Pero además, unidos alumnos y autoridades contribuyeron a socorrer a las víctimas del coronavirus, elaborando cubre bocas (los estudiantes) y poniendo a disposición (el entonces director general) del personal médico, seis autobuses para su traslado casa-hospitales-casa.

Sin embargo, Fernando se fue por ‘pisar callos’ (tal vez sin quererlo), en su cometido de siempre apoyar al gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca y a su señora esposa, Mariana Gómez de García, como lo registran puntualmente los anales periodísticos.

Y serían los funcionarios con juanetes, precisamente, quienes a través de las redes sociales quieren descalificarlo.

Más ahora que se acerca la selección de candidatos a las 43 alcaldías y diputados (locales 22 y 9 federales).

En el caso de Victoria, son cuatro: uno a la presidencia municipal, dos al Congreso estatal y otro a la Cámara baja del Congreso de la Unión.

¿Acaso por tenerle miedo?

Lo digo porque si, entre los aspirantes a esas cuatro posiciones hay uno que en Victoria (municipio) tenga empatía con los sectores económico, político y social, es precisamente Fernando Campos Martínez.

Fuera de él, el resto de los suspirantes apenas hace pinitos.

Y ni modo de garantizar con tanta pobreza política el triunfo.

¿Lo saben en Palacio de Gobierno?

Supongo que sí.

Por eso no hay que descartar la reaparición de Fernando en la víspera del proceso electoral, con, sin y a pesar de lo que opinen el jefe de la Oficina del mandatario (David Cerda Zúñiga) o la subsecretaria de Legalidad y Servicios Gubernamentales, Gloria Elena Garza Jiménez, bajo el entendido de que las instrucciones se dan de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba, son simplemente sugerencias o recomendaciones.

Ambos personajes, se sospecha, fraguaron el tiro…

Pero no fue letal. Y, como dice el dicho, bala que zumba, no mata.

Así que en cualquier momento Campos Martínez volverá al escenario con mayor ímpetu, como siempre…

Y, advierto, jugándosela con el Gobernador en toda trinchera.

P.D. Es un venado muy ‘lampareado’, dicen en el rancho. Nomás pa’ confirmar su estatura.