Mientras que las administraciones de los estadios de Monterrey, Zapopan y la CdMx –donde se realizan encuentros futbolísticos–, retiran la basura un día después de cada encuentro, los aficionados japoneses al terminar cada partido se quedan a limpiar las áreas donde vitorearon a su selección.
Esta una gran lección para el pueblo de México.
Sobre todo, por su costumbre de hacinar los desechos bajo sus butacas sin importarles ahí dejarlos tras el evento.
Mucho tenemos que aprenderle al pueblo oriental.
No sólo por su constancia laboral, productividad y perseverancia en unidad, para enfrentar cualquier reto, sino por alto sentido cívico.
¡Gracias, amigos nipones!
*** Comenta: Juan Sánchez Mendoza

