Por Juan Sánchez-Mendoza

 

Durante el régimen presidencial de Carlos Salinas de Gortari (1988-94) fue Nexos la publicación más favorecida con la publicidad oficial. Entonces era director Héctor Aguilar Camín –asumió el cargo en 1983, concluyéndolo en su primera etapa en 1995–, quien lideró a un grupo de intelectuales, de los llamados orgánicos, para enaltecer la política neoliberal del mandatario.

Esto porque los letrados afines a Octavio Irineo Paz Lozano (del grupo Vuelta), y él mismo, se negaron a convalidar las acciones del mentado ‘hijo de Agualeguas’ (Nuevo León), para supuestamente sortear la crisis y llevar riqueza a todos los rincones del país.

Más cuando empezó a privatizar empresas del Estado como Imevisión (hoy TV-Azteca), Teléfonos de México (Telmex), la Azufrera Panamericana y Fertilizantes Nacionales de México (FertiMex) –entre otras de 390–, para beneficio de sus socios y parentela.

Antes, en 1988 el grupo Vuelta se inconformó con la caída del sistema que posibilitó la unción de Salinas de Gortari como Presidente, pero ésta la avalaron sus panegiristas de Nexos.

Entre 1988 y 1994 –el período presidencial de ‘Charly–, además hubo otros tres acontecimientos validados por el grupo Nexos que fustigaron los integrantes del grupo Vuelta: los arteros crímenes de Luis Donaldo Colosio Murrieta y José Francisco Ruiz Massieu; y la situación económica del país.

Aún así los (a)nexos –como les llamó el periodista Carlos Ramírez, en su época y circunstancia–, con sus corifeos siguen defendiendo el sistema neoliberal que nos ha hundido en la peor crisis de que se tenga memoria; y lo que es peor, tratan de regresar por sus fueros denostando y/o insultando al Presidente, hasta el grado de sugerir su derrocamiento en cónclaves y/o conciliábulos que ya son del dominio público.

Nadie puede negar que Aguilar Camín sea un hombre inteligente. Más que otros, letrado, culto, informado y relacionado con entes prósperos, que igual que él no comparten la forma en que se gobierna hoy a México. Pero de ahí a llamar a la insurrección para derrocar (por capricho) a quien niega someterse a sus intereses, hay un mar de diferencia.

Las estadísticas siguen ubicando a López Obrador con alto porcentaje de aprobación –bien lo sabe el jefe de Nexos–, pero atendiendo directrices de su patrón Salinas de Gortari se ha dado a la tarea de proponer su caída mediante acciones de convencimiento entre los segmentos clasemedieros, e involucrando a los empresarios evasores de impuestos encabezados por los ex presidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa; amén de jefes gremiales como Gustavo de Hoyos Walther (Coparmex), Enoch Castellanos Férez (Canacintra), Antonio del Valle Perochena (del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios), Carlos Salazar Lomelín (CCE)), y los diez empresarios del grupo Monterrey contrarios al tabasqueño.

Al menos esto lo confirman las grabaciones de su participación en uno de los concilios más recientes, donde participó. Y las opiniones mediáticas de sus alfiles Isaac José Woldenberg Karakowsky, ex consejero presidente del otrora Instituto Federal Electoral (IFE); Raúl Trejo Delarbre (usurpador de etcétera) y otros, que despojando a los verdaderos creadores de títulos y/o libros es como han acrecentado su acervo cultural.

Ciertamente no existe el Bloque Amplio Opositor (BOA) que promueva la caída de Andrés Manuel –se han desligado gobernadores y empresarios e incluso políticos y periodistas– pero sí hay una conspiración en su contra alentada por Aguilar Camín y Pedro Ferriz de Con.

Abiertamente, ambos le han declarado la guerra.

Cada cual en sus nichos de acción porque uno se siente tejido a mano y el otro trata de capitalizar la inteligencia paterna.

Así que extrañe que próximamente se exhiban las facturas millonarias que cada uno cobraba en el Gobierno Federal…

Y es que reza el dicho y dice bien: ‘Para tener la lengua larga, hay que tener la cola limpia’.

Aguilar Camín, por supuesto, no la tiene. Tampoco Pedrito, aunque se de baños de pureza amparado en la figura de su padre (Ferriz Santa Cruz) quien sí dignificó el ejercicio periodístico, fue congruente y evitó relaciones indecorosas.

Respecto a otros detractores del mentado ‘Peje’ por ahí aparece Loret de Mola Álvarez (Carlos), y su padre Rafael –un golpeador de mujeres que fue procesado en España–, herederos de un clan favorecedor de negocios políticos gracias a Carlos Loret de Mola Mediz, quien amasara una fortuna considerable siendo dirigente priista.

Joaquín López-Dóriga Velandia (nacido en España), es otro que está en contra del tabasqueño; igual que el chileno Pablo Hiriart Le Bert… más otros renombrados personajes.

Todos ellos recibieron del Gobierno federal, desde la época de Carlos Salinas de Gortari y hasta el último día de la administración de Peña Nieto, cantidades millonarias por divulgar y enaltecer acciones de Gobierno, pero en cuanto se les acabó ‘la chiche’ han ladrado.

Y ahora llaman a la insurrección, cuando en su mente jamás estuvo la prensa estatal. Ni los empresarios domésticos, menos los ciudadanos que, día tras día, tenemos qué conseguir para medio comer.

Cierto es que los (a)nexos están blindados (con recursos) para hacer un frente común en contra del mentado ‘Peje’.

Sólo que han fallado en su intención, pues la fuerzas vivas ya saben del complot.