Por Melitón Guevara Castillo

En toda elección una tarea significativa, relevante, es la de contar los votos. Los votos son los que determinan quien gana una elección; y en términos numéricos, gana el que tiene un voto mas que el adversario. Recordamos que, en una elección local, hace tiempo, el ganador así lo fue: por un voto más, eso hizo la diferencia. Y en la elección del 2024 bien vale recordar lo que una y otra vez el INE nos dice: el voto cuenta y se cuenta. ¿Por qué, entonces, hay quienes alegan que hubo fraude y amagar con impugnar? Dice Ciro Murayama, exconsejero electoral, que lo hacen por desconocimiento o por manipulación de la ley electoral.
La contabilidad de los votos ha sido, de siempre, una enorme tarea de quienes participan en una elección; y en esa coyuntura, la emisión del voto ha sufrido una tremenda transformación: ya no podemos hablar, por ejemplo, de las urnas embarazadas, ni tampoco del carrusel electoral, ni del robo de urnas. La evolución de los procesos electorales ha blindado la emisión y la contabilidad de los votos. El fraude, si es que lo hay, es porque el piso no es parejo y por la intervención gubernamental en el proceso.

A MANO ALZADA
Nuestra generación, aquellos que nacimos en la década de los 50, en mas de una ocasión exclamábamos: como decía mi abuelita. En fin, no nos tocó, pero en términos electorales mas de un abuelito llego a platicarnos como en la vida rural había ocasiones en que se votaba a mano alzada: hagan de cuenta, eso se ve en algunas películas, la autoridad decía: los están a favor de este candidato, se van a mi derecha; los que estén por el otro, a mi izquierda. Es, hagan de cuenta, como se hace en algunas organizaciones sindicales.
En las cámaras legislativas, cuentan las historias, así se voto alguna vez; pero, dada la importancia de los asuntos, en mas de una ocasión ahora la votación es secreta. Pero, al final, lo que cuenta, son los votos emitidos. Y es que, son esos votos, los que hacen la diferencia: por eso hay mayoría simple y mayoría calificada. Es la lucha permanente de quien quiere o tiene poder: son limites para ejercer el poder.

FORMAS DE CONTAR EL VOTO
En la actualidad cuando hay un proceso electoral se dan varias formas de contar los votos. Por ejemplo, en el transcurso de la votación, se hace una encuesta de salida: y al concluir la votación, se da a conocer el resultado; aquí el problema es que, a veces, el entrevistado miente al decir que voto por uno u otro candidato. La otra es el conteo a partir de una muestra: así es como, elección tras elección, la autoridad electoral da este resultado… que es una aproximación a los resultados finales.
Hay otros dos: el resultado preliminar que se va dando conforme se registran los resultados de las actas de casilla. Va uno viendo en el programa, como va la votación. Y es, a partir de estos datos, como algunos candidatos tienen un poco mas de certeza de su triunfo o derrota. No son, digamos, definitivos. Si observamos el caso de Victoria, en estos datos la diferencia entre Oscar Almaraz y Eduardo Gattás fue tan solo de 200 votos. El conteo final, el bueno, es el que hace días después la autoridad electoral y, conforme a esos resultados, es como hace entrega de la constancia de mayoría al candidato triunfador… Claro, a partir de ahí, puede haber impugnación y la decisión de contar voto por voto.

VAN LENTOS
Por lo regular en más de una ocasión se dice: este arroz ya se coció cuando se tiene evidencia, certidumbre, de algo que va a suceder, en este caso, un triunfo electoral. Ya se coció a nivel federal y en buena parte de los escenarios federal como local. Hay, sin embargo, en Tamaulipas dos incertidumbres: quien gano en Victoria y en Nuevo Laredo, por decir, en los resultados del PREP gano Oscar Almaraz con solo 200 votos. Así que el recuento es esperado por unos y otros, pero van lentos: ayer jueves, a las 3:30 pm, apenas llevaban computadas 132 actas de un total de 433, tan solo 129 urbanas y 3 rurales… en fin, el domingo tendrán que entregar la constancia de mayoría a quien resulte ganador.
Final parejera en Victoria y Nuevo Laredo, que muestran debilidades y fortalezas de unos y otros. Y es que Eduardo Gattás como Carmen Lilia Cantúrosas siempre tuvieron la certeza de que su trabajo en el gobierno municipal les daba para una reelección fácil, sin contratiempos: los hechos, los votos, son una evidencia de que todo político debe buscar siempre tener una fotografía real… no pueden, ni deben, engañarse con las encuestas que les conceden popularidad que no es sustentada en la voluntad del pueblo.