No hay mal que dure 100 años (excepto si eres los Cubs), ni enfermo que lo aguante. Las maldiciones en el futbol se vuelven pesadas cruces para algunos y chistes para otros, sin embargo, estas malas rachas están siempre para romperse. Para Liverpool fueron 30 años, para Cubs 106 años, los Red Sox esperaron 86 años, por ello, no era raro que la noche del 30 de mayo, Cruz Azul por fin pudiera espantar a sus demonios y de la mano de ‘Cabecita’, Romo, ‘Chaquito’, Corona y una afición que sufrió, lloró, gritó, puso fin a 23 años de sequía.

 

Para Cruz Azul sin sufrimiento no hay premio, Santos no se la puso fácil, jugó con sus nervios, con los fantasmas del pasado y con un golazo de Diego Valdés al 37 con un zurdazo impresionante, hacía que el miedo, el fracaso y las imágenes de aquellas ‘cruzazuleadas’ estuvieran en la mente de alguno de los más de 30 mil aficionados que en el Azteca esperaban ver historia.

 

Pero este Cruz Azul está hecho de un material diferente, en el banquillo con Reynoso y Conejo, tomaron ese protagonismo que en los 70 los hizo héroes, el temple que en los 90 los hizo campeones con esos dos en la cancha y la sangre fría que alguna vez los hizo llegar muy lejos en Sudamérica. La versión 2021 de la Máquina dejó claro que el momento de ganar era la noche del último domingo del mes de mayo del 2021.

 

Un motivado azul salió al campo en la segunda parte, los Cementeros eran sabedores que no había tiempo para el error, que se la debían a sus aficionados, algunos que han sufrido aquellas caídas históricas y por otros muchos que se han ido durante estos largos 23 años. A todo o nada, entró Yotún y el Chiquito para cambiar la historia.

 

Y la historia no tardó en tomar su curso natural… Gorriarán le pegó de fuera del área en un córner lagunero, el balón rebotó en la defensa y Yotún la tomó desde el medio campo, apuntó la falta y le puso un servicio precioso a ‘Cabecita’ que entró a placer el área y se la cruzó a Acevedo para el 1-1, estallaba el Azteca, se crecía la Máquina y era solo cuestión tiempo para ser campeón. La polémica no estuvo exenta, quedará siempre la duda de la posición adelantada de Pol Fernández que hizo por el balón, pero el VAR se hizo el occiso.

 

El tanto derrumbó a Santos que quiso pero no pudo. Cruz Azul era más, no pudo hacer el segundo, mas la alegría de su futbol era evidente, no había nervio con el partido controlado. Pasaban los minutos y la ilusión dejaba de serlo, la realidad estaba aquí y era más bonita de lo que muchos esperaban. No, no se desgarró el universo, no apareció la maldición, no se cayó la Copa, Cruz Azul lo consiguió por fin.

 

Fueron 41 años de espera para coronarse en el Azteca, fueron 23 para esperar a que llegara la novena. Las maldiciones están para romperse y en medio de una pandemia, con un DT impensado, con una ‘Cabecita’ como figura, con un Azteca obligado a no tener su aforo completo, con muchas cosas a favor, esta vez no fallaron los Celestes.

 

El mal duró 23 años y la recompensa está aquí. Disfruta Cruz Azul, el presente es tuyo, que no pasen otras dos décadas para seguir creciendo esta historia. La Máquina está de vuelta y algunos tantos se pondrán a temblar. Es tiempo de gritarlo ‘¡CRUZ AZUL ES CAMPEÓN!’.

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