Por Fernando Acuña Piñeiro

 

En el internet se anuncian las diez mejores empresas oferentes de cortinas y persianas existentes en San Pedro Garza García.

Deben ser de las mejores del mercado, porque este municipio es el más rico del país. Mao Interiores, GM Servicios, De Avant-Garde, Fachadas Decorativas, Avanz Decoración, S.A.,  Mirage Persianas, Season Decoración, Decoraciones La Petite y Decor de Monterrey, son algunas  de ellas.

Ayer me di a la tarea de buscarlas. Pero no encontré una que en especial me interesaba: la cortina marca Egidio. Obviamente hay un motivo lógico de que dicho producto no se encuentre en este apartado de oferentes. Y esto se debe a que no es una cortina convencional, uno de esos artículos producidos en serie por la industria  de los decorados. Se trata de una cortina de las llamadas de humo, una cortina política.

Más aún, la cortina marca Egidio tiene un cliente exclusivo. Sólo la compra y la utiliza el gobierno panista de Tamaulipas. La han adquirido en diferentes etapas del sexenio, especialmente cuando los rayos solares de algún escándalo amenazan los intereses del actual grupo en el poder. La actual investigación de las empresas factureras, emprendida por la UIF de Santiago Nieto, es uno  de ellos.

Esta cortina tiene las características de desviar la atención de la opinión pública hacia el tema de la corrupción del pasado sexenio, un tópico que de tanto usarlo sin resultados ya despide olores agrios y desagradables. Y peor tantito, en esta época de calor.

El cabecismo tiene ya varios años hablando de la corrupción del sexenio de su antecesor Egidio Torre Cantú. Lo hacen cuando buscan ocultar otros temas que les resultan incómodos, y es cuando recurren a este tópico que antes causaba revuelo, pero que con el tiempo se ha ido desgastando como noticia ante la opinión pública tamaulipeca.

Y esto no se debe a que no haya existido corrupción en el último sexenio del imperio tricolor tamaulipeco. Obedece a que se trata de un show de declaraciones y publicaciones, que se quedan justamente en eso, en espectáculo político aderezado de morbo.

Pero… ojo, sobre la siguiente reflexión:

Aun y cuando muchos vean en la supuesta persecución cabecista contra el gabinete financiero del ex gobernador Egidio Torre Cantú un espectáculo más devaluado que el talk show de Laura Bozzo, lo cierto es que políticamente sí le va a afectar mucho al PRI. Y podría significar prácticamente el hundimiento final para esta organización partidista, en la próxima elección del 2021.

En este sentido, el análisis nos lleva a la posibilidad de que el cabecismo está acabando con lo poco que quedaba de un PRI, llamado a ser su aliado contra MORENA en el 2021. ¿Cuáles serían las consecuencias? La polarización electoral sólo entre dos actores políticos. Eso desfavorece al PAN.

A propósito de este tema, hagamos memoria y viajemos en el tiempo a la campaña de los vientos de cambio, en el 2016, cuando el discurso de su entonces candidato se centró básicamente en el golpeteo contra los ex gobernadores que le antecedieron a Egidio Torre, pero de dicho mandatario estatal jamás se ocupó, lo cual a la postre generaría suspicacias sobre una sólida alianza política entre Cabeza y Egidio.

Lo delicado de este escenario (donde se está chamuscando la honra de los funcionarios que en su momento le manejaron el dinero público al ex gobernador de la residencia sampetrina), es que genera consecuencias de orden moral y político, que no se pueden ocultar.

A tal grado que este mismo golpeteo del sexenio panista, contra sus hipotéticos aliados del 2016, aunque no fuese en serio y sólo de mentiritas, sí le está provocando un desprestigio todavía mayor al PRI. Hablamos de una mala fama, superior y más escandalosa a la que ya tenía.

En nuestra opinión, la estrategia cabecista de reciclar públicamente la corrupción del PRI egidista le puede resultar contraproducente, electoralmente hablando, en la elección del 2021. Y esto se debe a que el aliado natural del PAN tamaulipeco, para neutralizar a MORENA, no es otro que el PRI de Edgar Melhem, un PRI que, quiérase o no, responde al padrinazgo egidista.

Melhem esconde la cara ante el escándalo político:

Después de que durante el sexenio del gobernador Egidio Torre Cantú, Edgar Melhem llegó a ser el líder de los diputados federales tamaulipecos en la Cámara baja, y de que políticamente compartió afinidades con el sexenio que negoció la derrota del PRI, en el 2016, hoy ya convertido en presidente del tricolor en la entidad, el político ríobravense esconde la cara.

El dirigente formal del partido tricolor se niega a dar declaraciones sobre la carpeta de investigación que el cabecismo acaba de hacer pública, relacionada con la corrupción de las empresas factureras durante la administración del polémico contratista tamaulipeco que llegó al poder, como consecuencia del fatal atentado contra su hermano Rodolfo.