Por Eusebio Ruiz Ruiz

Sale a dar unos pasos por las calles de la ciudad y una que otra persona choca con usted, lo pisa o le pega un codazo, todo porque mucha gente ahora camina embobada en sus celulares, son los llamados ‘peatones tecnológicos’, sin lugar a dudas unos verdaderos expertos en la manipulación del teclado de los dispositivos electrónicos.

Estos ‘especialistas’, al mismo tiempo que caminan deslizan con gran habilidad sus dedos por el celular, son experimentados emisores y receptores, escuchan música, ven vídeos y reciben llamadas; de pronto tambalean en su caminar, es el cruce de la calle, sólo que no se dan cuenta en dónde van pisando, sigue el tropezón al subir la banqueta e incluso no perciben al automóvil que pudo haberlos atropellado.

Es de admirar tanta facilidad para manipular un aparatito, pero sin el conocimiento mínimo de cómo cruzar la calle o caminar por las banquetas; sorprende cómo se comunican a distancia con varias personas, sólo que ignoran al que se encuentran en el camino; están informados de lo que pasa a varios o muchos kilómetros, pero no tienen conciencia de que un auto estuvo a punto de arrollarlos.

En fin, eso pasa cuando los objetos se vuelven los propietarios de las personas, el hombre que se esclaviza a las cosas, pierde su libertad, se enajena y siendo un ser pensante se convierte en un instrumento. Si Karl Marx viviera hoy, no diría que “la religión es el opio del pueblo”, más bien su frase hubiera sido: ‘Los dispositivos electrónicos son la droga del pueblo’.

“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo sólo tendrá una generación de idiotas”, es la frase del gran científico Albert Einstein que en la actualidad tiene mucho que decir a quienes se encuentran dependientes de un celular o de una computadora.

La frase del científico puede ser muy molesta, pero cierta, el ser humano idiotizado con los objetos, lo poseen, en lugar de poseerlos.

Si cree que exagero, le comento de manera breve seis cosas relacionadas con este tema, para que haga conciencia hasta dónde puede llegar el vicio del celular.

1ª. En nuestro país el mayor índice de accidentes automovilísticos se debe al uso del celular, cada vez se provocan más muertes por esta causa. ¿Quiere usar su celular mientras maneja o seguir viviendo? ¿Quiere ser el causante de la muerte de un semejante?

2ª. En Japón hay hombres que prefieren tener novias virtuales en su dispositivo, que novias reales. ¿Usted cómo la prefiere? ¿Virtuales o de alma, carne y hueso?

3ª. Es evidente que la adicción al celular o a otros aparatos destruye los vínculos familiares y de amistad. ¿Prefiere ser habilidoso en el uso del celular o relacionarse personalmente con su familia y sus amistades?

4ª. En algunos lugares se multa al peatón que cruce la calle usando su celular.

5ª. Una encuesta arrojó como resultado que uno de cada ocho jóvenes solteros prefiere tener un iPhone a tener una novia, sin lugar a dudas el individualismo, egoísmo y materialismo se va incrementando.

6ª. En el 2012, un jovencito chino, de apellido Wang, vendió de manera clandestina uno de sus riñones para poder comprarse un iPhone y un iPad.

El problema no es el celular, sino la persona que haciendo un mal uso termina enviciándose. Que esos aparatitos funcionen muy bien porque todas sus piezas están debidamente conectadas es normal, el mal está en la persona que se pasa 12, 18 o hasta las 24 horas del día ‘enchufado’ al celular o a otro dispositivo semejante.

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