Por Juan Sánchez Mendoza

 

Ciudad Victoria, Tam.- Uno de los aspirantes a la alcaldía de Victoria, quien no abriga su participación electoral en ningún partido político hasta la fecha es Guillermo Vizcaíno.

Usted seguramente bien lo ubica por ser un promotor natural de ayuda a quienes menos tienen. Y hasta eso, con recursos propios, como le consta al grueso de colonos y ejidatarios que han recibido, reciben, ayuda de parte suya para tramitar reclamos legítimos o proveer alimentos básicos.

Hace días ‘Memo’ publicó en su cuenta de Facebook una reflexión que amerita ser valorada en su real dimensión. Dijo: 

“He tenido la oportunidad de recorrer varias colonias en Ciudad Victoria, he visto miles de familias humildes luchar día a día por salir de la pobreza, familias que se esfuerzan y trabajan de sol a sol para llevar el pan a su mesa.

“Padres de familia que dan todo su esfuerzo y el salario no les alcanza para pagar cuota escolar, uniformes, zapatos, luz, agua, pasajes, etcétera; niños que se convierten en adolescentes maduros y la necesidad los recluta en trabajos informales y quedan, en su mayoría, atrapados en un círculo de pobreza difícil de romper.

“No todas las familias de los pobres usan su dinero para comprar cerveza, todas las clases sociales gastan en bebidas alcohólicas. Expreso esto porque habrá personas que señalan que los pobres siguen siendo pobres por consumir cerveza. No lo niego, hay casos, pero no son la mayoría.

“Victoria es una ciudad chica que debería ser gobernada por un grupo de ciudadanos honestos, empáticos, solidarios, con un alto nivel de moralidad que permita el progreso apegado a principios cívicos fundamentales de convivencia y desarrollo social. Ésas premisas garantizan la prosperidad de cualquier ciudad y de todas las condiciones sociales.

“Es la hora de ayudar a los pobres a mejorar sus condiciones de vida, deben de mejorar su poder adquisitivo, deben de mejorar sus condiciones de infraestructura, deben de mejorar su nivel educativo, es una tarea compleja pero reitero con ciudadanos con el más alto perfil de moralidad y humanidad se puede lograr.

“Debemos de entender que cuando el pobre mejora su nivel de vida a todos nos va mejor, la economía se mueve, la sociedad en su conjunto evoluciona y nuestra ciudad quedará libre, libre de pobreza, libre de analfabetismo, libre de prejuicios, libre de explotación laboral informal juvenil, y una ciudad libre es una ciudad que progresa y evoluciona.

“Debe de llegar el día que la palabra pobre solo exista en el diccionario y todos los ciudadanos tengan garantizado su desarrollo social en condiciones optimas.

“Sí se puede… vamos por una Victoria libre”. 

El camino es difícil, escabroso, ya lo creo, pero vale la pena recorrerlo.

¿Qué otro aspirante a la alcaldía podrá decir lo mismo sin agachar la mirada?

Y que conste, me refiero los más acelerados con el relevo municipal.