Por Juan Sánchez-Mendoza 

 

A Reynosa, Díaz Ordaz y Valle Hermoso, el ciclón tropical Hanna les pegó fuerte. Y según el sistema meteorológico nacional, podrían caer nuevas y más copiosas precipitaciones pluviales durante los próximos días, pues de aquí a noviembre se esperan cuando menos otras cuatro tempestades. En principio se advierten como huracanes. 

La localidad más golpeada, fue Reynosa, donde más de 60 colonias resultaron inundadas, 17 mil 250 afectadas y los damnificados suman alrededor de 69 mil. 

En Valle Hermoso resultaron dañadas 2 mil casas-habitación y 250 más en Díaz Ordaz. 

Pero todavía así el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) no ha tomado cartas en el asunto, siendo que es responsabilidad suya auxiliar a la población en peligro. 

Basta observar las fotografías y los videos levantados en la zona de desastre para darnos cuenta de las pérdidas materiales producidas por el torrencial; además del dolor intenso que reflejan los rostros infantiles, de ancianos y mujeres, para mejor entender esta contingencia que podría multiplicarse ante la presencia de nuevas tormentas. 

Suman 22 las colonias más afectadas en Reynosa –dice Protección Civil estatal–, pero la cifra podría ser mayor si consideramos que sigue escurriendo agua en algunas zonas, donde igual que en otras áreas ya desazolvadas se puso en marcha el Plan DN-III y hubo, hay, gran movilización de marinos, soldados, Protección Civil estatal y la comunidad reynosense, para repartir despensas e ir en auxilio de miles de víctimas. 

De ello está consciente el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien en la víspera firmó la Declaratoria de Emergencia y Desastre de los tres municipios, a fin de que se apliquen (para su rescate) recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), enseguida de que las autoridades de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana confirmen la situación y decreten zona la catástrofe en las comunidades. 

En la víspera el mandatario tamaulipeco fue a Reynosa a recorrer las colonias afectadas y girar instrucciones de ayuda. 

Y a su llamado ha respondido el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF-Tamaulipas), emulando su acción la sociedad con el acopio de alimentos, medicinas y ropa. 

Misión que no ha cumplido la alcaldesa Maki Esther Ortiz Domínguez, aun cuando por su falta de prevención mostró indolencia ante el ‘taponeo’ que registraban los drenes desde antes de la tormenta. 

Los escurrimientos del huracán Hanna, por cierto, que desembocan en el Río Bravo, hacen que éste siga amenazando con desbordarse, provocando más daños a las comunidades instaladas en sus riberas, caminos vecinales, puentes y carreteras, de los (ya) causados que, por cierto, son harto considerables.