Los palestinos de Cisjordania encabezaron “un día de ira” en protesta por la posición estadunidense de ya no considerar los asentamientos israelíes en territorios palestinos como violatorios del derecho internacional, decisión a contracorriente de la comunidad internacional.

Unas dos mil personas concentradas en Ramala, la capital administrativa palestina, quemaron retratos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, así como banderas de Israel.

El pasado 18 de noviembre el secretario estadunidense de Estado, Mike Pompeo, rechazó que los asentamientos israelíes en Cisjordania sean “incompatibles con el derecho internacional”.

El anuncio siguió al de diciembre de 2017 cuando Washington reconoció a Jerusalén como capital de Israel y adelantó que trasladaría su embajada de Tel Aviv a esa ciudad.

Las manifestaciones de este martes fueron encabezadas por Mahmoud al-Aloul, de al-Fatah, con el conocimiento del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Mahmoud Abbas, como parte de la “resistencia popular” basada en movilizaciones con piedras y quema de llantas, informó Ynet news.

De acuerdo a testigos, decenas de personas marcharon a los puestos de control israelíes en las entradas a las ciudades, donde los soldados respondieron con gases lacrimógenos y dispararon balas de metal recubiertas de goma.

Fuentes médicas informaron que una persona recibió un disparo con munición real en la pierna por lo que fue trasladada al hospital de Ramala además de registrar diversos casos de asfixia tratados en el mismo lugar de los enfrentamientos.

La víspera, una fuente de la ANP afirmó que sería “un día muy violento en Cisjordania […] si estas protestas resultan en muertes en el lado palestino, podría conducir a una escalada de seguridad”.

Ahmed Majdalani, funcionario de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), adelantó que las protestas continuarán toda la semana para expresar el “rechazo y condena de los palestinos a la empresa de asentamientos israelo-estadounidense que pretende eliminar la causa palestina”.

“Es una batalla por la existencia de nuestro pueblo […] por lo tanto, todas las facciones deben participar activamente en las protestas masivas”, señaló citado por la agencia de noticias palestina Wafa.

“Día de la Ira” es un término que usan los manifestantes para reflejar su furia ante la realidad, y remite a las Intifadas de desarrolladas entre 1987 y 1993, la primera, y entre 2000 y 2005, la segunda.

La ilegalidad internacional de los asentamientos ha sido respaldada en la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe a los países transferir parte de su población civil a territorios ocupados.

Israel sostiene que Judea y Samaria (Cisjordania) no son territorios ocupados si no en disputa, después de que Jordania renunció a ellos por considerarlo una anexión ilegal en 1948.

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