La eliminación de diputados y senadores plurinominales, viejo reclamo ciudadano

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Gráfica tomada de Mural

Por Juan Sánchez-Mendoza

Una de las propuestas que contempla la iniciativa de reforma electoral, que Andrés Manuel López Obrador remitió a la Cámara de Diputados (el jueves 28 de abril), es eliminar las 200 diputaciones federales y 32 senadurías por el principio de representación proporcional.

No es idea original suya, obviamente, pues desde hace décadas se ha demandado desaparecer esta figura por no representar a nadie; y sí causar retrocesos legislativos, aparte de gastos millonarios en detrimento de quien mediante impuestos solventan sus dietas, siendo que ellos (los pluris), sólo acatan instrucciones de sus altos mandos partidistas y son ‘jilgueros’ en las tribunas parlamentarias.

Sobre la conveniencia o los inconvenientes de sostener esas curules y escaños plurinominales, se han expuesto comentarios y análisis –en contra más que a favor–, pero, en las cámaras del Congreso de la Unión, ninguno de sus integrantes nunca ha querido presentar una iniciativa reformatoria al respecto.

Sobre el particular, el investigador Evaristo Garza Mayagoitia sostiene: “Al excluir (las diputaciones plurinominales) se podría alcanzar un beneficio económico y social en la estructura del país.

“Si logramos llevar la eliminación con una estrategia adecuada, donde la Cámara baja funcione sin diputados plurinominales, se provocará mayor representación de los intereses del pueblo mexicano y no de los partidos”.

Y, ahonda: “Por otro lado, se podrá llegar a tomar decisiones de forma más rápida y sencilla, mejorando la calidad legislativa. Y ahorrando tiempo, sin discusiones obsoletas por la falta de acuerdos entre la gran cantidad de diputados (500)”.

En su estudio abarca disciplinas de índole legal, legislativa, electoral y, administrativa (entre otras), por lo que deduce que: el sistema actual que la Cámara de Diputados utiliza (específicamente), con la participación de 200 legisladores plurinominales, genera deficiencias administrativas notorias.

Merced a lo anterior, sugiere:

“Se debe realizar un análisis profundo sobre los verdaderos beneficios de eliminar a los diputados plurinominales para, de esta manera, tener una cámara de diputados más eficiente en beneficio de los mexicanos”.

Sobre todo, convencido de que los diputados plurinominales no tienen una verdadera representación poblacional, sino son (simple y llanamente), marionetas de sus partidos.

Incluso, lo ex presidentes de la República Mexicana en su oportunidad abordaron el tema, al considerar que los diputados y senadores ‘pluris’ son una carga para el conglomerado social.

Pero ninguno se atrevió a proponer su extinción.

Ahora lo hace AMLO teniendo 97 curules en la Cámara baja y 18 en la alta (bajo el principio de representación proporcional), junto a sus aliados.

En lo personal, comparto su proyecto reformatorio, en este sentido, ya que los 32 senadores y 200 diputados federales plurinominales son, simple y llanamente, advenedisos.

A nadie representan y sí cobran salarios por no hacer nada.

Como tampoco los legisladores de mayoría relativa y primera minoría.

En fin, los diputados y senadores que a todos y nadie representan, en realidad son como las gaviotas.

Por cierto, el proyecto de reforma electoral contempla un ahorro económico sustancial en cuanto a gasto público, pues cada senador plurinominal cobra cada mes 105 mil 600 pesos, más viáticos, telefonía y combustible; aparte, al finalizar el año reciben una gratificación de 40 días de dieta bruta; y se presume que también, durante su ejercicio, les otorgan fuertes ‘cañonazo$’ cada que se discute una reforma sustancial.

En cuanto al salario de los diputados federales, éste alcanza los 75 mil 205 pesos; más prestaciones que incluyen seguro de vida, gratificaciones y viáticos; además mensualmente reciben 45 mil 768 pesos por su asistencia legislativa y 28 mil 722 para atención ciudadana.

Eso sin contar, desde luego, con los ‘moche$’, que también están a la orden del día.

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