Por Melitón Guevara Castillo

La mejor forma de mentir, de hoy de siempre, son con los números. Las cifras y porcentajes, de todo aquello que se puede cuantificar, tienen muchas aristas. Y en el caso de los políticos, de siempre, han sido mentirosos, es una costumbre que no quieren abandonar. Así que, en las elecciones, como las que tendremos el 2 de junio, las mentiras están a la orden del día: y la mejor forma de mentir es con las encuestas. ¿Puede uno creer en las encuestas? Yo digo que sí, siempre y cuando conozcamos su historia.
Estamos en tiempos de elecciones. Y, quiérase o no, todos los actores políticos buscan llevar agua a su molino. Lo ve uno con quienes escriben: personajes como Epigmenio García y Viri Ríos, entre otros, defienden a rabiar a AMLO y a la 4T; en cambio, otros como Carlos Marín, Joaquín López Doriga, entre otros, por costumbre lo atacan. Y uno, en esta coyuntura, selecciona a quien leer o escuchar, según sea nuestros propios intereses.

ENGAÑAR
Hay estudios que indican como los políticos, para conseguir sus propósitos, mienten al pueblo; le ocultan sus propósitos. En este caso, creo que bien se puede ejemplificar con AMLO. En primer término, apunto a que “primero los pobres” y lo cumplió con los programas sociales y se evidencia con que tiene el 60% de aceptación popular. Pero mintió en otros: Por ejemplo, en campaña sentencio que los militares volverían a sus cuarteles; y, oh sorpresa, los convirtió en una elite: son responsables de la seguridad, administran aeropuertos, construyen trenes, ya son propietarios de hoteles… dicen que es el esquema cubano, para que sean leales al Presidente.
No robar, no engañar ni traicionar al pueblo, son las premisas de AMLO. Sin embargo, alegando que ellos son diferentes, pese a todo lo que se difunde de sus hijos, dice que ellos o son corruptos, vamos, no los investiga; en el caso de SEGALMEX, una estafa superior a la maestra y al fobaproa, afirma que Ignacio Ovalle es inocente, que lo engañaron priistas y panistas en los que confió. Y si todo eso no fuera poco, ni se inmuta ante la riqueza inmobiliaria que le descubren día a día a Roció Nahle; le aparecen casas y departamentos por todos lados, pero eso no es corrupción. ¡Si el Presidente AMLO miente, que impide a otros hacer lo mismo?

A QUIEN LE CREEMOS
Acostumbrados a engañar al pueblo, al ciudadano, ahora que estamos de elecciones, mentiras van y mentiras vienen. Y para tal efecto, utilizan a las encuestas. ¿A cuál le creemos? Siempre las encuestan han dicho que la candidata de MORENA es la presunta ganadora. Sin embargo, en los últimos días, nos sorprenden con dos encuestas. Por un lado, Xóchitl Gálvez afirma que ya rebaso a Claudia, y presenta los datos de una encuesta; y por el otro, Jorge Álvarez, el de MC, presenta otra encuesta y afirma que ya rebaso a Xóchitl. Como no pensar, o cuando menos imaginar, que alguien miente.
Viri Ríos escribe en Milenio. Ella no esconde su cercanía con MORENA, ni estos lo disfrazan. Pero en la última entrega periodística que hizo, un balance de encuestas y más encuestas, encuentra lo que todos conocemos: que hay encuestadoras que le aciertan al ganador, pero la diferencia en el resultado es grande. Recordamos lo que sucedió en el Estado de México: daban una diferencia de más de 20 puntos y al final solo fueron 10. Quizá, por eso, que en Palacio no cejan en su empeño en destruir a la oposición, no están seguros de la diferencia.
Apunte de Viri: “La diferencia es importante porque hay encuestadoras que le atinan al ganador, pero parece que lo hacen más por suerte que por buena metodología. Por ejemplo, en Campeche 2021 la encuestadora Profesionales en Estudios y Mercado y Cultura predijo que Layda Sansores ganaría con 60% del voto. El error fue garrafal, pues Sansores obtuvo solo 33%. Se equivocaron casi por el doble. Otro caso penoso fue Arias Consultores en CDMX 2018. En su momento la encuestadora predijo que Claudia Sheinbaum ganaría con 74% del voto. Tuvo solo 47%.”

VICTORIA Y LAS ENCUESTAS
En Victoria la pelea entre Eduardo Gattas y Oscar Almaraz está llegando a su punto máximo. Hay encuestas que dan, a uno y al otro, como potencial ganador. Y eso, en la práctica, no es cierto: solo un va a ganar. ¿Quién está equivocado? Y es que, diría alguien del rancho, se defienden con todo. Un ejemplo: el sindicato municipal se reunió con los candidatos. Se difunde información de que el sindicato apoya a Oscar, no quieren a Gattas por todas las afrentas y perjuicios que les ocasiono… pero de inmediato, otros se dieron a a tarea de desmentir tal afirmación: como sindicato, no apoyan a ningún candidato, cada miembro es libre de tomar su decisión: ¿por quién votar?
Esa es la cuestión: Con quien está el ciudadano que va a votar el 2 de junio, ¿con melón o con sandia? A Oscar, sus enemigos lo tildan de traidor, otros consideran que fue buen alcalde; de Gattas, lo menos que dicen, es que buena parte de sus promesas no las cumplió… y es que, el caso del agua, si no hay, pues como abastece a la ciudad; el de la basura, bien o mal, se compuso en la mayor parte de la ciudad… en fin, yo creo que los ciudadanos, en el caso de Victoria, todos tienen elementos para votar por uno u otro: el voto es libre.