Por Sánchez-Mendoza

 

En abono de los servidores públicos que causarían baja durante este mes, Blanca Guadalupe Valles Rodríguez no ha hecho ningún pronunciamiento.

Y bien sabe que causarían baja decenas de eventuales; y otros tantos que al acercarse su jubilación están en la mira como los empleados que no acrediten cuando menos cinco años de ejercicio.

Obviamente, ella aducirá, si diera la cara, que el reajuste ‘es normal’.

Pero su obligación como lideresa del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Tamaulipas (Sutspet) es defender los derechos laborales de todos y cada uno de los asalariados, puesto que, con base y sin base, abonan con sus cuotas al sostenimiento gremial.

Desde hace días se emitieron oficios para recortar al personal, ‘por un reajuste presupuestario’, pero ella sigue guardando mutis. Y mientras tanto la burocracia asoma angustia por ignorar hasta dónde sería afectada.

Máxime cuando se cancelaron las tradicionales posadas –que servían al menos para destensar las relaciones inter laborales–, que, en desplante reconciliatorio, pudo haber asumido la dirigente sindical.

No obstante sigue dormida en sus laurales.

¿Acaso por haber vendido la causa?

También así lo creen sus representados.

De otra forma no hubiese repetido como dirigente.

En fin, los despidos estarán a la orden del día a partir del próximo día 15.

Y en consecuencia, un cúmulo de demandas laborales, que, con ella, sin ella y a pesar suyo, serán promovidas ante las instancias respectivas.

¿Es así como corresponde a quienes le perdonaron enviarla al cadalso?

Deja un comentario