Bagdad.- El Papa Francisco llegó este viernes a Irak para iniciar una gira histórica de tres días en donde busca instar a la reducida minoría cristiana a quedarse en el país y a ayudar a su reconstrucción tras años de guerra y persecución.

Esto pese a la pandemia del coronavirus y las preocupaciones de seguridad en su primera visita papal a la nación.

Los iraquíes estaban listos para darle la bienvenida al Pontífice y a toda la atención mundial que generará su visita, con pancartas y carteles decorando el centro de la capital, Bagdad, y vallas publicitarias con la imagen del religioso y el lema “Todos somos hermanos” en la avenida principal.

En la plaza Tahrir, en el centro de la ciudad, se levantó un árbol con el emblema del Vaticano, mientras que a lo largo de las calles vacías se colocaron banderas iraquíes y vaticanas.

En la agenda para sus tres días en el país destaca la reunión privada del sábado con el principal clérigo chií del país, el gran Ayatolá Ali al-Sistani, una figura reconocida en Irak.

Francisco rompió su confinamiento de un año por el COVID-19 para volver a poner la atención global en un pueblo en gran parte desatendido cuyas comunidades cristianas del norte, que datan de la época de Cristo, quedaron casi vacías durante el violento mandato del grupo extremista Estado Islámico entre 2014 y 2017.

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