Por Juan Sánchez-Mendoza

 

Reza un dicho y dice bien que: ‘El que calla, otorga’.

¿Acaso con esto el presidente Andrés Manuel López Obrador confirma su advertencia de causar baja como militante de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) si el partido se echara a perder?  

En la víspera rehusó abordar el tema de la controversiaque libran por la dirigencia nacional Yeidckol Polevnsky Gurwitz y Alfonso Ramírez Cuéllar.

Así:

“Nada, nada, nada. Silencio. No cómplice. No me corresponde, no tengo por qué participar. Le deseo a todos los partidos que resuelvan sus diferencias con el método democrático…”

Citlalli Ibáñez Cornejo –nombre original de Yeidckol–, se mantiene en su terquedad de ser la ‘presidenta legítima’ (aunque provisiona) del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), que es el único órgano facultado para convocar al relevo.

Y así lo plasmará en la impugnación que, quizás hoy, presente ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Alfonso, por su parte, ayer solicitó licencia por tiempo indefinido ante la mesa directiva de la Cámara de Diputados, que aún preside Laura Angélica Rojas Hernández, mediante un documento fechado el día 26, aunque se dio por recibida su solicitud apenas en la víspera (día 27), que habrá de publicarse en la Gaceta Parlamentaria y discutirse en el pleno cameral –para tener permiso de ausentarse del cargo–, hasta el 1 de febrero próximo, al abrirse el período ordinario de sesiones en el Palacio Legislativo de San Lázaro. 

En la víspera Polevnsky Gurwitz sostuvo un encuentro con integrantes del CEN, ostentándose como presidenta ‘aún en funciones’ y declarado que el grupo contrario a ella, encabezado por Bertha Elena Luján Uranga “ha estado haciendo una campaña de odio desmedido en mi contra”.

Mientras tanto, otro de sus opositores, Alejandro Rojas Díaz Durán, ha recomendado a López Obrador que renuncie como militante de Morena en base a las opiniones emitidas por el tabasqueño a éste respecto.

Su primera advertencia la hizo en agosto 29 de 2019, cuando dijo: “el Gobierno no favorecerá a ninguna fuerza política y tampoco meterá las manos en las elecciones de partido. No se va a utilizar al Gobierno, ni su presupuesto…”.

En noviembre próximo pasado (durante ‘La mañanera’) insistió: “Sería algo nefasto que nosotros, que hemos luchado durante tantos años y padecimos de tantos fraudes y de tanta injerencia del Gobierno en asuntos internos de nuestros movimientos y nuestras organizaciones políticas repitiéramos esas mismas conductas… no aspiramos a ser un partido de Estado”.

Y recalcó: “los integrantes de Morena deben cuidar los principios e ideales. Lo que acaba con los partidos es buscar triunfar a toda costa, sin escrúpulos morales de ninguna índole. La ambición del poder por el poder. Y es muy lamentable que partidos que surgen defendiendo causas justas terminen muy mal”.

Sin embargo, ahora calla.

Precisamente cuando el pleito se ha recrudecido.

Y, preveo, va pa’ largo.

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