Por Juan Sánchez-Mendoza

 

En México existen 2,457 municipios repartidos en 32 entidades. Y de ellos, supuestamente, 324 reiniciarían actividades en la víspera –como parte del programa ‘nueva normalidad’, establecido por el presidente Andrés Manuel López Obrador–, mientras que el resto (2,133), según la disposición oficial,  seguirían en emergencia sanitaria.

O sea, con restricciones en sus quehaceres no esenciales, al menos hasta el uno de junio próximo.

Al presentar el anteproyecto –de los también mentados ‘municipios de la esperanza’–, Hugo López-Gatell Ramírez –subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud–, dijo que serían 269, pero el sábado 16 de mayo enmendó la cifra elevándola a 324, sin considerar que en la mayoría de los municipios ‘encuadrados’, jamás se atendieron las medidas precautorias. Y no, porque simple y llanamente nunca se enteraron de éstas.

Sin embargo él insistió en que se trataba de demarcaciones donde ‘no ha habido ningún caso de coronavirus, ni son vecinos de otras localidades con contagios’.

¡Vaya, desconocimiento de la geografía nacional!

Lo peor, es que no dijo que esos municipios son los más olvidados del país, pues apenas cuentan con una escuela; carecen de clínicas, servicios médicos y que por sus caminos no hay quien circule; menos tienen visita ni hay dónde trabajar, fuera de su parcela –en caso de pertenecerles–, o que sólo sirviéndole al cacique es como se allegan el sostenimiento familiar.

Ejemplo de eso es que en Oaxaca son 213 municipios (de 570) donde el lunes se levantaría la contingencia, quedando fuera la capital del estado. Y por supuesto su bahía, cuya fuente de recursos económicos –gracias al turismo–, es sostenida y sustentable.

Pero el Gobierno estatal rehusó acatar la medida; y las autoridades de los 213 municipios se negaron a que entraran a su territorio los fuereños.

Y eso que ahí López Obrador finca uno de sus nichos.

A Jalisco se le autorizaron abrir 23 –también los más pobres–, como a Sonora 16; Puebla, 13; Guerrero y Veracruz 12 cada uno.

Otras entidades con ‘municipios de la esperanza’ por disposiciones de la Secretaría de Salud (federal), son: Chihuahua (8), Nuevo León (7), San Luis Potosí (6), Chiapas (5), Tamaulipas (4), Michoacán (3), Yucatán, igual que Hidalgo (1).

Ciertamente no puede ni debe medirse con el mismo rasero a ninguna entidad, pero en el caso doméstico, lo mejor ha sido cerrar la contingencia de manera general, ya que lo peor estaría por venir.

Se lo comento porque aquí en Tamaulipas levantarles la cuarentena a cuatro municipios –cuya economía local e índices de pobreza ofenden por la miseria–, es una aberración, ya que la mayoría de sus jóvenes ‘piscan’ en la Unión Americana y en cualquier momento regresarían a su tierra, con o sin infección.

Y seguramente así lo considera el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, pues ha dispuesto que la conclusión de estudios del ciclo actual se de en línea –en todos los niveles–, para proteger a los niños y jóvenes tamaulipecos.

Es más, en la víspera, dispuso que ningún municipio se sometiera a la disposición federal. Y eso deja fuera del programa lópezobradorista al municipio de Cruillas –vecino de San Fernando, donde ya brotó el primer caso de coronavirus–, como a San Nicolás, Mier y Miquihuana. 

Otra manifestación contraria al programa ‘municipios de la esperanza’, se dio precisamente en Guerrero, al negarse a levantar la contingencia en 12 municipios; Jalisco, rehusando abrir actividades en 23 municipios; y en Chihuahua, donde los 8 ‘autorizados’ tampoco se ‘gancharon’ a la oferta.

En total, de los 324 ‘municipios de la esperanza’, 260 desatendieron a López Obrador.

Ignoro si el resto (64 localidades) atendieron su llamado.

Pero queda en claro que el grueso de la población no está dispuesta a sacrificar su salud para darle gusto al Presidente, empresarios, industriales y banqueros…