Por Juan Sánchez-Mendoza

 

En Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), la corriente lisonjera de Bertha Elena Luján Uranga festina (por anticipado) su presunto arribo como dirigente.

Más aquí en Tamaulipas por, al menos, lo que consideran tres señales ‘inequívocas’ sobre el canteo de la balanza:

1) La suspensión de los derechos partidistas (por seis meses) aplicada al senador suplente Alejandro Rojas Díaz Durán, pues, ipso facto sale de la contienda interna para relevar a Alfonso Ramírez Cuéllar;

2) La liberación de la abogada Susana Prieto Terrazas, socia de Arturo Alcalde Justiniani –esposo de la aludida y padre de la secretaria federal del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján–, recomendada por el Presidente; y

3) El cambio de cartera de Héctor Martín Garza González (de la SEP a Gobernación), aunque, en el organigrama gubernamental, tiene las mismas funciones administrativas, pero con menor presupuesto.

Quizá por eso el alcalde Adrián Oseguera Kernion (Ciudad Madero) y José Ramón Gómez Leal (alias ‘JR’) dan en azuzar a la parca estructura de MORENA a cerrar filas con Bertha Elena pues, visto está, ellos le ha invertido a su proyecto con el claro interés de que, en el 2021, la señora avale la pretensión reeleccionista de Adrián y, en 2022, igual lo haga para que uno de los los sea candidato a la gubernatura.

Esto bien lo saben los otros aspirantes a la misma posición.

Pero hasta donde sé, no les preocupa (ni por el momento les ocupa) el tema del relevo partidista –fuera de Rojas Díaz Durán–, pues, convencidos están que a la hora de la verdad será el tabasqueño quien decida, en torno a la candidatura gubernamental del 2022.

De cualquier forma Héctor Martín, el senador Américo Villareal Anaya, Rodolfo González Valderrama, Felipe Garza Narváez, Mario Alberto López Hernández y otros (empresarios, sobre todo) habrán de ser consultados para determinar las candidaturas a diputaciones federales (9) y locales (22) uninominales, tanto como las plurinominales, y los 43 ayuntamientos.

Así que nada está escrito.

 

Caída para arriba

La dimisión de Héctor Martín Garza González como Oficial Mayor de la SEP, para ser titular administrativo de Gobernación, conlleva a dos interpretaciones.

1) La caída en el ánimo del secretario Esteban Moctezuma Barragán, pero sobre todo del Presidente; o

2) Por haber cumplido una etapa conciliatoria con los maestros de todo el país, para atender responsabilidades de gobernabilidad.

Hay que tomar en cuenta que Garza González, en la SEP, únicamente atendía asuntos magisteriales; y, que ahora, en Gobernación, su ocupación sería mayor.

Incluso, en las negociaciones con todos los organismos político-sociales.

De haberle fallado al jefe del Ejecutivo federal, Héctor Martín habría no sólo haber sido cesado, pero su promoción advierte que está jugándosele en ligas mayores, pues la gobernabilidad del país depende en mucho de lo que han en la dependencia encabezada por Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila.

En el caso del senador Américo Villarreal Anaya, quien se la juega aún con Yeidckol Polevnsky Gurwitz, su rechazo a grillas estériles se comenta como dejadez, pero él sabe qué trae en el morral y su acercamiento con el mentado ‘Peje’ es incuestionable.

González Valderrama tampoco forma parte del grupo de Luján Uranga y se mantiene quieto –quizá igual inquieto–, pero es la carta más fuerte del senador Monreal hacia la candidatura gubernamental.

Y Garza Narváez, como político institucional (que siempre ha sido), no se mueve ni auto promueve.

De cualquier forma los glúteo expedidos… ya asoman, a cerca de dos meses de resolverse el relevo en la dirigencia nacional y, por supuesto, las estatales.

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