POR  FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO

En Tamaulipas, las tribus morenistas andan enloquecidas por una sola posición política, que estará en juego en el 2022. Lo hacen, cuando en el primer despacho de Palacio Nacional, el tema tamaulipeco, ni siquiera se asoma. No hay nada para nadie.

Pero cierran los ojos y le hacen el fúchila guácala a la unidad, al trabajo  y al músculo partidista que ya deberían mostrar, para ganar  las 43 alcaldías,  23 diputaciones  locales  de mayoría,  (más 13 plurinominales).

Lo más preocupante, es que siguen en las  nubes, en relación  a  la preocupación central de  su jefe político, el Presidente de la república, como es la de ganar la mayoría  de la cámara  de  diputados. Esto sí es grave.

Del escenario anteriormente descrito, se desprende la reflexión que da el título a nuestra colaboración  de hoy. Ciertamente las parcelas morenas  están obsesionados  por la candidatura a  gobernador, que ocurrirá  en dos años más. Viven hipnotizados por un solo árbol.

Pero, en su embobamiento por la primer silla de Palacio de Gobierno, se olvidan de un proceso estratégico, como es el que ya está prácticamente encima, en el 2021.

A la vuelta de un año, en Tamaulipas, el Presidente López Obrador va a requerir  del voto ciudadano morenista para seguir transformando al país. Al mismo tiempo, los adversarios del Presidente buscarán ganarle la cámara baja y  debilitarlo de cara a la revocación de  mandato en el 2022. ¿Pero que es lo que tienen en nuestro estado,sus adeptos y correligionarios , para garantizarle el triunfo? Cuentan solamente con un movimiento fraccionado en varias parcelas  o camarillas políticas. No  se observa la unidad fundamental que todo partido requiere.

No será fácil para el morenismo tamaulipeco,  ganarle al PAN. Aunque paradójicamente, el principal obstáculo, no  reside en un electorado voluntarioso, que al menos hasta ahora  en los espacios virtuales, se muestra descontento  e insatisfecho con los pobres resultados  del sexenio azul.

El  reto principal del morenismo, es que, su metamorfosis política, se encuentra  estancada  en el movimiento creado por AMLO  en el 2018. No han podido evolucionar hacia  la construcción  de un partido  político.

En este pecado pudiesen llevar la penitencia. Porque ya desde ahora,  se deben ir  seleccionando las fórmulas ganadoras, con las cuales  habrá que competirle  al PAN-gobierno tamaulipeco. Pero para que el morenismo  se  aplique en esta tarea, se requiere una unidad de acción, la cual  no vemos por ningún lado. Y a cambio, lo que impera es una lucha campal,  de todos contra todos, empezando por una dirigencia nacional que sigue en vilo, devorada por el canibalismo político.

Sería injusto pedirle  al Presidente AMLO que siga  siendo el motor  del triunfo electoral en el 2021.  Ahora, la gran responsabilidad va a recaer en las  dirigencias  de MORENA, en cada uno de los estados. Pero, por lo que se observa, no están haciendo su tarea.

Mientras  que los morenistas se desgastan en sus pugnas internas, se han olvidado de fortalecer  la imagen del Presidente, un Andrés  Manuel, que en el 2018 tamaulipeco, superó  la votación que había obtenido e gobernador Cabeza de Vaca en el 2016. Cabeza y su vientos empujaron 721 mil 49 votos. Y  dos años después, AMLO  y su tsunami obtuvieron  aquí mismo, 786 mil 210 sufragios.

Lo que sucedió  en el 2019, fue una demostración de que el movimiento morenista  tamaulipeco, no pudo y no supo seleccionar candidaturas fuertes y ganadoras. Se perdieron en disputas internas que terminaron por ahuyentar  el voto ciudadano  de las  urnas. Y le cedieron todo el espacio al PAN mismo que terminó barriéndolos, con  menos del 30 por ciento  del total del padrón.

Los cabecistas  hicieron uso de su estructura y de su voto duro. No necesitaron más, porque  el 70 por ciento del electorado tamaulipeco, se ausentó de las urnas.

En el año próximo, una de  las apuestas cabecistas, es precisamente  la misma.  Que los ciudadanos  tamaulipecos, no asistan a votar, por los efectos de la pandemia  del COVID-19, y algunos otros factores.

Si el 70 por ciento de los votantes  siguen mudos y no expresan sus preferencias  en el 2021, las cosas se le facilitarían al PAN. Pero todo parece indicar que, llueve o truene, habrá votación masiva. Al menos eso es lo que se percibe en el ánimo  de la gente.

En  resumen,  los morenistas  de Tamaulipas, siguen agarrados del chongo por la gubernatura del 2022, cuando todos  sabemos que AMLO  ni  siquiera  ha pensado en quien será en candidato a  gobernador. Y en ese sentido, no hay nada para nadie.

Pero,  nadie en el morenismo de Tamaulipas se ha preocupado por cerrar filas, rumbo al 2021, mostrar unidad y fortalecer  al Presidente López  Obrador.

¿Reaccionarán a tiempo?