La anarquía en el membrete tricolor aquí en Tamaulipas es tanta, que para resolver el relevo de la dirigencia estatal el presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Alejandro Moreno Cárdenas (‘Alito’), dispuso enviar, como delegado especial, a su lisonjero José Ricardo López Pescador.

Ante las acusaciones por malversación de recursos, deudas, infracciones y falta de pagos salariales, como de renta y equipo, Yahleel Abdala Carmona abandona al Partido Revolucionario Institucional (PRI), sin que le preocupe merced al fuero que le concedes calidad de diputada local.

Ella quiso, y aún querría, por la supuesta relación que mantiene con el ex gobernador Egidio Torre Cantú, influir en el relevo. Pero en manos de su dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, obraría un ‘expediente’ que imposibilitaría su intervención.

Más, cuando cuatro de los aspirantes a sucederla reclaman ponerle fin a las imposiciones del ex gobernador.

Y por esto, el mentado ‘Alito’ manda como delegado especial a uno de sus más cercanos colaboradores (José Ricardo López Pescador).

No a pescar a río revuelto –aunque como Pescador bien sabe de esos menesteres–, sino para meter orden.

Así lo creo.

Los aspirantes

En ésta pecera tricolor tamaulipeco, hasta hoy, aparecen cuatro especies.

Uno dispuesto a conservar y reproducir el género

Otro que no entiende que no crece y busca tragarse al pez menor, sin entender su achicamiento, aunque sea alimentado por quien lo produjo.

Y los ‘charales’ restantes le juegan al amilanamiento de ambos.

Usted bien los ubica.

Como fuere, consigo sus identidades, según mi punto de vista:

1) Edgar Melhem Salinas;

2) Tomás Gloria Requena;

3) Erick Emilio Grimaldo Hernández; y

4) Arturo Fidel Núñez Ruiz.

 

 

 

 

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