Por Juan Sánchez-Mendoza

 

Los alzados que presionan al presidente Andrés Manuel López Obrador en materia agropecuaria, para que reconsidere el apoyo al campo, de certeza para comercializar sus productos allende el Río Bravo y establezca precios de garantía, son los mismos que se levantaron contra otros regímenes, aunque ahora se observan manipulados por otros dirigentes.

En el escenario no aparecen ejidatarios, que, con lágrimas y sudor, son quienes cotidianamente procuran la producción del campo en sus parcelas, pero sí manipuladores sectoriales cuyo interés es político, más que de justicia para los productores.

Cierto es que los alzados son los acaparadores, monopolistas, y, en el menor de los casos, intermediarios que durante décadas lucraron con tanta ignorancia campesina, al rentarles parcelas a los ejidatarios para obtener, a su nombre, apoyos federales para adquirir tractores, diésel y fertilizantes, al menos, mediante argucias para justificar ante la Federación ‘su necesidad’.

Obviamente, de apoyo.

En la zona de San Fernando (aquí en Tamaulipas) como allá en Mante o González, hubo productores del campo que se unieron al paro e igual que sus congéneres, nada obtuvieron.

Y no alcanzarían nada, mientras López Obrador siga convencido de su proyecto reformatorio.

Duele, claro que sí.

Pero como siempre, pagan justos por pecadores.

En los próximos días una comisión de los ‘bloqueadores de carreteras’ buscará un encuentro con el Presidente para exigirle, cuando menos:

1) No adelgazar más el aparato burocrático del sector;

2) Que ponga en marcha nuevos programas de apoyo para el campo;

3) Un incremento del presupuesto hasta el nivel que tuvo en 2018;

4) Garantías para la comercialización de sus productos;

5) Abrir un nuevo padrón para el seguro agrícola; y

6) Establecer comités de enlace entre ellos y el mandatario federal.

Obviamente lo que no le dirán es que el grueso de campesinos son ajenos al movimiento; y que aun cuando el Procampo desapareció, éstos ahora cultivan sus parcelas porque los monopolistas, al no tener apoyos, han dejado de rentárselas; ni que su alzada obedece a otras consignas de carácter político.

En fin, López Obrador no debe ceder al chantaje, so pena de que ese recurso sea reproducido por otros sectores que igual reclamarían mayores apoyos por su costumbre de mamar y dar topes al mismo tiempo.