Por Juan Sánchez-Mendoza

 

Ciudad Victoria, Tam.- La jornada electoral resultó tan desaseada que poco crédito se dá a los conteos preeliminares. Y el tema recurrente es que hubo fraude, por lo cual los perdedores buscarán obtener en tribunales lo que no pudieron ganar en las urnas.

Así ocurre en todo el país, salvo contadas excepciones donde se ganó con amplios márgenes de votos.

El escrutinio oficial lo ofrecerán el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Organismo Público Local Electoral (OPLE) de cada entidad, el miércoles de la semana entrante, pero desde ahora le anticipo que habrá todo un mar de impugnaciones ante las instancias judiciales, a partir del pronunciamiento.

Sobre todo, por parte de la coalición Juntos hacemos historia (morena-PT-PVEM) y la alianza Va por México (PAN-PRI-PRD) que libran una lucha sin cuartel, por el control de la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados.

En el caso de las 15 gubernaturas que se jugaron, igual habrá quienes se inconformen por los resultados. Pero serían los menos dadas las cifras y la contundencia del voto.

Respecto a los procesos para renovar Congreso local y ayuntamientos aquí en Tamaulipas, el escenario post-electoral luce más complicado, pues ningún candidato a una curul o presidencia municipal, de los que figuran en las dos primeras posiciones, apareciendo con diferencia mínima, aceptaría el resultado e iría tras la revisión de boletas y, el recuento de votos (casilla por casilla), antes, por supuesto, de aceptar su derrota.

En la entidad suman varios casos. Desde la frontera norte y el centro, hasta el sur.

Más en los municipios con mayor explosión poblacional y desarrollo en materia económica, como son: Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, San Fernando, Victoria, El Mante, Altamira, Tampico y Ciudad Madero.

 

Prácticas deleznables

Aún estando las casilas electorales vigiladas por cinco mil elementos de la Guardia Nacional y cientos de policías estatales, se registraron prácticas ilícitas en algunos municipios de la geografía estatal.

Además hubo acarreo; compra de votos con despensas o dinero en efectivo; amenazas a los burócratas para votar e inducir a sus familiares o amigos, a sufragar por una fórmula predeterminada; coacción a empleados de la iniciativa privada; estudiantes de los niveles medio superior y superior obligados a sufragar por un actor determinado –so pena de darles un ‘escarmiento’ por no acatar instruciones–, y llamadas (anónimas) a la población para que votara por un candidato determinado.

Reynosa y Nuevo Laredo registraron los eventos más significativos del ‘mapacheo’, siendo varios ‘operdores’ aprehendidos infraganti, como lo constató puntualmente la prensa.

Por fortuna la violencia no hizo su aparición en esta jornada, pese a ser evidente la presencia de bribones que, en vehículos privados o taxis, acarreban a los votamtes, luego de ‘aceitarlos’ con efectivo y suculentos desayunos.

Antes del cierre de casillas, incluso, hubo candidatos y dirigentes de partido que quisieron pasarse de listos anunciando el triunfo, pero éste se hará oficial, repito, pasado mañana.

Así que los candidatos que pretendían ganar la calle a la medianoche para proclamarse victoriosos, tuvieron que suspender sus eventos.

Esto significa que aún no estaban seguros de haber ganado.

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