Por Juan Sánchez Mendoza

 

Reynosa, Tam.- Durante los últimos tres meses, cuando se propagaron los casos de coronavirus en todo el país –luego de manifestarse el primero en el ocaso de febrero–, la alcaldesa Maki Esther Ortiz Domínguez ‘presumió’ que el coronavirus en esta localidad ‘es un tema controlado’.

Inclusive, la semana que nos antecede, igual cacareó ‘haber ocupado el segundo lugar’ en una supuesta encuesta para evaluar la función de 102 presidentes municipales del país.

Y entre estas actividades, por supuesto, debió estar implícita la opinión ciudadana sobre su quehacer para contender la epidemia.

Según ella, hasta hace días Reynosa no presentaba ningún riesgo, por las medidas municipales adoptadas por su administración –su llamado a no salir de casa, repartir gel y cubrebocas, etcétera–, así que loca de contento festejaba ser la presidente municipal más destacada de Tamaulipas.

Pero como dice el dicho, y dice bien, ‘del plato a la boca, se cae la sopa’. 

 Y así se le cayó el teatrito a Maki, pues, precisamente porque nadie le hizo caso a sus recomendaciones baladíes ni ella entendió ni atendió como se debe el problema, hoy ocupa el primer lugar que tanto buscó.

Sí, pero en cuanto a infecciones de coronavirus.

Según estadísticas de la Secretaría de Salud estatal, Reynosa suma al día de hoy 927 casos positivos y 77 defunciones.

Muy por encima de otros municipios fronterizos.

Esto obliga a Maki a por lo menos durante la contingencia no mentir ya más –con el rollo de evitar la propagación del Covid-19 para promocionar a su hijo (Carlitos Víctor Peña Ortiz) como sucesor suyo–, y dedicarle tiempo a concretar las acciones recomendadas por el Gobierno estatal para evitar mayores contagios.

De no atender las recomendaciones, ella como médico que es, bien lo sabe, sería co-responsables de muchas más muertes y contagiados.