Por Fernando Acuña Piñeiro

 

Para quienes conocen el fondo de los sucesos políticos que ahora se registran en México, no hay duda de que el presidente AMLO busca acabar con dos pájaros de una sola pedrada. Por un lado, encarcelar a Carlos Salinas, el padre ideológico del ‘prianato’. Y al mismo tiempo, como consecuencia, provocar el derrumbe electoral de los hermanos siameses del poder: El PRI y el PAN, en 2021.

El verdadero enemigo de AMLO, también conocido como ‘El innombrable’, el cerebro conductor del neoliberalismo y fundador del capitalismo depredador en México, Carlos Salinas de Gortari, quien llegó a la Presidencia de la República en 1988, a la edad de cuarenta años, hoy tres décadas después sigue vigente en los asuntos del poder.

Se dice que todo lo que ocurre ahora apunta hacia la posibilidad de que AMLO meta a Salinas a la cárcel. Habrá que ver cómo evolucionan los acontecimientos.

Salinas de Gortari tiene una deuda pendiente con Andrés Manuel López Obrador, al no haberlo dejado llegar al poder en el 2006, por la vía de los video escándalos. Pero la deuda más que política, es de carácter histórico. Han sido treinta años de corrupción, de pobreza social, de florecimiento del narco y de la violencia.

Actualmente el ex presidente Salinas de Gortari ronda los setenta y dos años de edad. En la conferencia mañanera  del pasado viernes, el presidente AMLO se refirió a un personaje, al que comparó con la zaga fílmica de ‘El Padrino’, inspirada en el libro de Mario Puzo.

Hoy se sabe que López Obrador se refería a Salinas de Gortari, y que su mención de ‘El Padrino’ tiene mar de fondo, pues Salinas de Gortari es compadre de Emilio Lozoya Thalmann, el padre de Emilio  Lozoya Austin.

Salinas es el padrino de un hijo de Lozoya padre, su ahijado se llama Juan Javier Lozoya Austin, hermano del ex director de Pemex, hoy extraditado de España y pactado con la 4T para dar a conocer una larga lista de sobornos, encaminados a ‘comprar’ la reforma energética a base de moches.

O sea, se dice que la presa mayor que figura en el acuerdo de extradición entre Emilio Lozoya Austin y el gobierno obradorista, es ni más ni menos que Salinas de Gortari, quien se habría acercado al jovenazo Lozoya, en sus tiempos  de gloria en PEMEX, para proponerle rentables negocios a la sombra del poder.

El hombre clave en toda esta trama, que parece sacada de un guion mafioso, es el empresario Alonso Ancira, hombre cercano a Salinas de Gortari, mismo que en su momento le vendió al gobierno de Peña Nieto la multicitada planta de Nitrogenados a un sobre precio, mucho mayor al que realmente tenía. Esto ocurrió en 2014, a mediados del ‘peñismo’, y se trató de una operación fraudulenta, pues Nitrogenados era una planta vieja que tenía 14 años sin operar, y con maquinaria y equipos  con más de treinta años de envejecimiento, totalmente inoperantes.

Pese a ello, PEMEX la compró en 475 millones de dólares. En números duros, fue una verdadera sangría económica contra la principal industria del país.

Se sabe ahora que el cerebro de todo este entramado de negocios al más alto nivel, es el ex presidente oriundo de Agualeguas, Nuevo León.

Ancira, de 68 años, fue detenido en la paradisiaca Isla de Palma de Mallorca, España, el pasado 28 de mayo. Y actualmente se está buscando agilizar los trámites de su extradición a México, lo cual completaría la baraja que necesita AMLO para ir tras el Corleone de la política en México durante los últimos treinta y dos años.

Se llama Carlos  Salinas de Gortari, y el presidente AMLO suele identificarlo como el jefe de la mafia del poder.

La película del salinismo, Lozoya y los sobornos en millones de dólares de la compañía Odebrecht, así como los moches para los legisladores del PAN, conforman un circo de varias pistas, que actualmente le permiten al gobierno de Andrés Manuel López Obrador poner contra la pared al ‘prianato’.

De esta manera la pinza parece cerrarse lenta pero inexorablemente en torno a las complicidades del PAN y del PRI, para hacer negocios multimillonarios a la sombra del poder político.

Finalmente la célebre Reforma Energética del peñismo, considerada como la joya del reformismo estructural del ‘nuevo’ PRI, ha quedado totalmente en entredicho.

Hoy, aquella que fue la princesa de los consensos políticos que tanto presumió el peñismo, está siendo exhibida a los ojos de la nación como una prostituta sostenida a base de sobornos y moches, entre el PRI y el PAN fundamentalmente.

Bajo este escenario que apenas asoma, se ve muy complejo que el PAN y el PRI puedan ganar elecciones en el 2021.

Un dato adicional, AMLO está subiendo de nuevo en las encuesta