Por Sánchez-Mendoza

 

El secretario de Administración del Gobierno de Tamaulipas, Alberto Salazar Anzaldúa, mediante oficio notificó que ninguna de las secretarías, dependencias ni organismos públicos descentralizados (OPD’s), realicen sus tradicionales posadas.

La explicación es sencilla: por austeridad.

Sin embargo el oficio enviado para acatar esta orden conlleva de origen un yerro claro, pues aduce que el presupuesto del 2020 no alcanza para los festejos decembrinos, cuando se supone que el gasto en este concepto está contemplado en el presupuesto del actual ejercicio (2019).

Obviamente la decisión causa desilusión entre los trabajadores al servicio del estado, porque, se supone, la celebración de las posadas es un festejo para demostrar afectos, unidad y acercamiento entre los empleados y los mandos de dirección.

Además, durante décadas, en este tipo de convivencia, los trabajadores estaban esperanzados en ganar un presente para llevarlo a casa, ajeno a los aguinaldos que por ley, dicen, acaban de recibir.

Con esta medida, quienes más pierden son los avariciosos comerciantes muebleros, ya que a través de créditos inflaban precios a sus mercancías que vendían a crédito al Gobierno.

 

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