Por Alejandro Govea Torres

 

¿Por qué el presidente Andrés Manuel López Obrador recurre a los militares para combatir al crimen organizado?, pregunta que toda la sociedad mexicana se hace luego de que el tabasqueño criticó fuertemente a Felipe Calderón Hinojosa por sacar a los elementos del Ejército y de la Marina de sus cuarteles, cuya decisión desencadenó la violencia en el país.

López Obrador tomó como bandera política que los militares combatieran a las organizaciones criminales, incluso durante la campaña presidencial atizó las críticas en contra de Enrique Peña Nieto por no encontrar otra estrategia para combatir a las organizaciones criminales.

Y ahora resulta que López Obrador emitió un decreto, que ayer entró en vigor, para que los militares y marinos vuelvan a las calles para emprender una nueva lucha contra las organizaciones criminales, por lo que reconoce en forma tácita que fracasó la Guardia Nacional.

Se espera que como comandante supremo de las fuerzas armadas olvide para siempre la estrategia denominada: ‘Abrazos, no balazos’, ya que los militares y marinos requerirán de utilizar todas sus capacidades técnicas y de disuasión para reducir el índice de violencia y de criminalidad que se registra en el país.

Ojalá que no se le vaya ocurrir ordenar que no utilicen sus armas en contra de los criminales y narcotraficantes porque también ‘son pueblo’ o ‘seres humanos’, como dijo durante una gira de trabajo por Oaxaca, en donde ciudadanos le solicitaron enviar a los militantes cansados de la violencia y de la inseguridad que se vive en aquella entidad federativa.

Debe tomar muy en cuenta de que ya se le perdió el respeto a los soldados y marinos por cumplir su instrucción de no reprimir al disque ‘pueblo bueno’, ni siquiera cuando estuvieran cometiendo ilícitos, como ocurrió en muchas ocasiones en que los militares se tuvieron que replegar para obedecer al comandante supremo de las fuerzas armadas de nuestro país.

El colmo fue en octubre de 2019, cuando un grupo de marinos de élite logró la detención de Ovidio Guzmán López, hijo del narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera, pero luego por instrucciones superiores lo liberaron a pesar de que había ordenes de aprehensión en contra de él.

El hecho causó expectación a nivel nacional e internacional, por lo que el presidente López Obrador se vio en la necesidad de explicar que la decisión de liberar al hijo de ‘El Chapo’ Guzmán fue para evitar que gentes inocentes perdieran la vida en el enfrentamiento en Culiacán, Sinaloa.

Como se recordará, la detención de Guzmán López, alias ‘El Ratón’, propició que jóvenes narcotraficantes salieran en camionetas con armamento de grueso calibre por las principales calles de Culiacán, por lo que el grupo de marinos de élite se vio envuelto de inmediato y corrían el peligro de perder sus vidas, pero en lugar de mandarles refuerzos para que pudieran salir, el alto mando de la 4ª Transformación ordenó que se liberara.

Aunque López Obrador aún no reconoce que fracasó la Guardia Nacional, pero no es necesario porque enviar de nuevo a los militares a combatir a las organizaciones criminales admite en forma tácita que no hay otra estrategia para tratar de reducir el índice criminal y de violencia en el país.

En lo que va de la actual administración federal se han registrado más de 44 mil muertos en hechos violentos, además el pasado mes de marzo se ha considerado como el más violento cuando se registraron 3 mil 78 homicidios dolosos, entre otros delitos que han obligado a recurrir de nuevo a los militares.

A propósito, resulta sospechoso que el canciller Marcelo Ebrard Casaubón a través de una nota diplomática haya solicitado a la embajada de Estados Unidos en México información acerca de que si el ex presidente Calderón Hinojosa no sabía acerca del operativo ‘Rápido y furioso’, que se realizó la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), el cual consistió en vender 2 mil 500 armas a presuntos criminales de nuestro país y las dejó pasar hacia México para poder rastrearlas y localizarlas a través de un chip.

Llama la atención porque la investigación sobre el tema ya está cerrada, además de que el operativo se realizó hace más de 10 años, pero ahora México busca revivir este escándalo para una posible venganza en contra del ex presidente Hinojosa Calderón, quien ha criticado abiertamente las decisiones políticas y económicas de López Obrador.

Y más cuando el presidente Donald Trump, amigo del político tabasqueño, requiere de utilizar el fracaso del operativo ‘Rápido y furioso’ en contra del virtual candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Joe Biden, quien fungió como vicepresidente en la administración de Barak Obama cuando la ATF permitió la entrada ilegal de armas a México.

Esta historia continuará y cada día se pondrá más interesante, sobre todo ahora que Biden aventaja en las encuestas a Trump en la lucha por la Presidencia de los Estados Unidos.

Correo electrónico: jagovea_53@yahoo.com

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