Por Sánchez-Mendoza

 

Según estadísticas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, los gobernadores de Campeche, Guanajuato, Tamaulipas, Aguascalientes, Michoacán y Querétaro, son los que menos concurren a los encuentros (de coordinación en la materia), aun cuando en esas entidades la incidencia va a la alza.

Entre ellos, el priista Carlos Miguel Aysa González (Campeche), y uno del PRD: Silvano Aureoles Conejo (Michoacán).

Los otros son panistas: Diego Sinhue Rodríguez Vallejo (Guanajuato); Francisco Javier García Cabeza de Vaca (Tamaulipas), Martín Orozco Sandoval (Aguascalientes) y Francisco Domínguez Sirvién (Querétaro).

Y precisamente a los seis el presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió en la conferecia matutina ‘no para culpar a nadie’, reconoció, pero sí para pedirles no delegar su responsabilidad.

“El propósito (de exhibirlos) es para no maquillar cifras, sino que todos se apliquen en el problema que más preocupa la gente”, dijo.

Y la respuesta surgió de inmediato.

“Estan nerviosos por los cambios que va a hacer el Presidente y ahora le quieren echar la culpa a todos”, advirtió el mandatario de Guanajuato, en clara alusión a Alfonso Durazo Montaño, al tiempo de recoocer que “nunca he asistido a esas reuniones, porque en ellas no se toman decisiones, sólo son de seguimientos y para dar lectura a partes informativos que a nada conducen”.

El mandatario de Quintana Roo, Carlos Joaquín González (PAN), sin haber sido señalado directamente –aun cuando figura entre los faltistas–, considera que “el dato es una mentira y fruto del desconocimiento”, ya que sobre el caso de la entidad que gobierna no se ofrecen datos correctos.

Alejandro Tello Cristema (PRI), el gobernador de Zacatecas, tampoco está de acuerdo con la estadística, pues, señala, “con este mecanismo se busca evidenciar a los gobernadores que no participan en las reuniones de seguridad”.

Incluso dice que el Presidente está equivocado, pues en las mesas no se acuerdan medidas contra la inseguridad, sino se presentan estadísticas delictivas.

Estos dimes y diretes, por lo tanto, sólo exhiben un ensanchaniento en las relaciones entre el jefe del Ejecutio Federal y los mandatarios estatales, que, seguramente, se recrudecerá a partir del año próximo.

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